Yolanda Morató: “He querido reconstruir un recorrido de Chaves Nogales que veía incompleto”
'Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944)'
Son tres auténticas joyas. Son tres libros que compendian, y hasta reconstruyen, artículos perdidos de la obra periodística de Manuel Chaves Nogales. Yolanda Morató ha terminado la publicación de una trilogía monumental que abarca el periodo de exilio de este sevillano universal. Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944) está compuesta de 1. Desde París, 2. En Londres y 3. Últimas crónicas.
El pasado verano nos hablaste de la primera entrega de la trilogía Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944) 1. Desde París (El Paseo). Aunque los lectores pueden acceder a aquella entrevista publicada en Gatrópolis, vamos a recordarles o introducirlos en esta compilación que has hecho de las crónicas que realizara el periodista y escritor sevillano Manuel Chaves Nogales sobre el conflicto bélico.
Pues Diarios de la Segunda Guerra Mundial es eso, una trilogía en la que hemos agrupado 1200 piezas, desconocidas o no catalogadas de Manuel Chaves Nogales durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, es decir, desde el 39 hasta el 44, que es cuando él muere. Si hubiera seguido con vida, habríamos llegado prácticamente hasta el 45, porque él forma parte de esa empresa periodística que está narrando el conflicto día a día, y de ahí viene el título.
Efectivamente, los trabajos de Chaves Nogales están organizados a modo de diario.
Así es. El título de Diarios de la Segunda Guerra Mundial, por un lado, es la manera de hacer crónica diaria de lo que está ocurriendo y, por otro, de los diarios en Estados Unidos, en América Latina, en Canadá, que él publica mientras está en el año final en París y en Londres, hasta su fallecimiento.
Hablamos con motivo de la publicación de 1. Desde París, de la cantidad relevante de medios en los que publica Chaves Nogales. Pero en este segundo libro, 2. En Londres, se ve que estas agencias se duplican, es increíble…
Sí, a pesar de que en el exilio podría pensarse que tenía menos contactos, al ser parte de un engranaje de prensa, los medios compran sus artículos porque él tiene una mirada especial que va a atraer a un gran número de lectores y entonces vemos que si hay media docena o una docena de medios entre el 38 y el 39 o el 40, a medida que va avanzando la guerra, llegará un momento en el que colabore en casi 25 o 30.
Fotografía de Andrea del Zapatero
En el libro 2. En Londres, creo que Chaves habla ya como exiliado
Yolanda Morató sobre 'Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944)'
Para seguir ubicando a los lectores de Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944), el primer libro de la trilogía se llama 1. Desde París, el 2. En Londres y el último 3. Últimas crónicas. ¿Esta obra que has hecho se puede considerar como un manual de aprendizaje para estudiantes de periodismo, pero también para los que disfrutan con la historia?
Sí. La idea de agrupar por diario era meramente funcional, porque es cierto que su gran número o la variedad de tipos de escritura permiten a la persona que quiera convertirse en periodista, ver enfoques muy diferentes. El de una noticia de guerra con el del autor, de comentaristas casi de ciencias políticas, si se quiere, porque está de alguna manera comparando los efectos de la Primera Guerra Mundial sobre la Segunda, si las estrategias que tiene la Alemania nazi realmente funcionan.
Luego tiene otro tipo de crónica del Chaves ciudadano, que acude a un refugio o a una escuela o a cualquier tipo de lugar en la ciudad para ver qué es lo que está pasando. O las entrevistas donde él se interesa por figuras que han significado algo importante para el momento que acontece en la historia.
Básicamente cuestiona a personalidades de la época. En fin, tiene una gran variedad. Tiene una óptica muy abierta sobre lo que es el periodismo y sus distintos tipos de publicación. Y en ese sentido es muy útil para alguien que estudie periodismo pero también para alguien que quiera ver la guerra mundial desde enfoques diferentes, y no solamente desde el panorama de los datos y los elementos.
Chaves Nogales hace mucho uso de la opinión en sus crónicas. Y en ocasiones, esta es muy crítica, ¿verdad?
Bueno, cuando dicen que aquí nos encontramos con el Chaves propagandista, yo no estoy del todo de acuerdo. Porque lo que él posee es una opinión firme. Entonces, si a defender una opinión firme se le llama ser propagandista porque trabaja para un medio determinado… Yo entiendo que hoy en día sí puede haber personas que se ganan la vida trabajando para distintos medios y no necesariamente la opinión está alineada con el medio, aunque tampoco se pueden salir demasiado de ahí, como estamos viendo.
Pero lo que tiene Chaves en ese momento es una firme convicción en que se está en un momento clave, que es la defensa de la democracia, de los valores de la Europa democrática, de la Europa occidental antes de la imposición de Alemania y los regímenes totalitarios, y en ese sentido es un firme defensor.
Fotografía de Andrea del Zapatero
Dentro de sus distintas perspectivas, él en Desde París elogia la tranquilidad del pueblo parisino ante la posible invasión alemana. Destaca que los parisinos reaccionan con calma, sin variar su ritmo de vida. En Londres el elogio que hace de los londinenses es mucho mayor y, sobre todo, incluye el papel destacado de las mujeres. Y ensalza la resiliencia de la población ante el continuo bombardeo que sufre durante meses.
Claro. Hay que pensar que el concepto de Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial es algo posterior al que vivió Chaves. De hecho, cuando él estaba contando estas historias, la Primera Guerra Mundial se conocía como la Gran Guerra o Guerra Europea. No se la conocía como Primera Guerra Mundial porque aún no había llegado la segunda, ¿no? Claro, lo que está viendo lo narra desde un país o una ciudad. Así que decide hablar de ésta en sí misma; donde la gente continúa haciendo vida social. Y no es lo mismo que estar en una ciudad donde a ti te cae una bomba. Tú ves por la ventana las bombas. Tienes que llevar a cabo una vida, muy condicionada por los sistemas de alarma, por los aviones que están sobrevolando la ciudad, y eso él no lo tiene en París. Por otra parte, en esta ciudad, él elogia a las mujeres, pero es cierto que las londinenses han de embarcarse a la fuerza en unas tareas que las parisinas no han tenido que hacer.
Las parisinas lo hacían de manera voluntaria para ayudar a los compatriotas que estaban al otro lado de la frontera. Pero en Londres se están evacuando a los niños. Él llega justo en el momento clave de la guerra relámpago, y claro, ahí hay que cambiar la ciudad por completo.
El mapa de la ciudad se desfigura completamente y ahí las mujeres desempeñan un papel crucial. Entonces, su visión tiene que cambiar forzosamente porque ahora sí está viviendo una guerra.
En el segundo libro, 2. En Londres, ya aparece España. Pero Chaves habla de su país desde la distancia emocional. ¿Se sentía aún herido por su salida del mismo?
Yo creo que él habla ya como exiliado. La mayor parte de las personas que nos marchamos de España, el primero o el segundo año, decimos “en mi país”… Pero hay que pensar que cuando él está hablando de eso, ya ha pasado un lustro. Ya no siente al país como algo propio, cercano, sino en la distancia. Sobre todo si piensa que no puede volver.
La experiencia del exiliado, ¿no?
Sí. Ese es un aspecto que no se ha trabajado suficientemente en Chaves Nogales; esa verdadera experiencia del exiliado. Porque la mayoría de los exiliados o ya se quedan a vivir en esos países y mueren allí o mueren muy al principio del exilio. Pero Chaves se lleva en el exilio casi ocho años. Entonces, es normal, claro.
Fotografía de Andrea del Zapatero
Chaves Nogales es un autor fácil de leer, pero difícil de editar
Yolanda Morató sobre 'Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944)'
¿Qué es lo que te impulsó a embarcarte en un trabajo tan arduo como Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Inéditos (1939-1944)?
Lo que me impulsó en primer lugar fue reconstruir de alguna manera un recorrido que yo veía como incompleto. Es decir, conocíamos a Chaves en el exilio, pero de manera muy fragmentada, con un artículo en un medio, otro artículo en otro. Y a mí eso me llamaba la atención. Quizás porque soy académica, y cuando juzgamos la trayectoria de una persona en un concurso o en una oposición, lo que vemos es el largo plazo, no los momentos puntuales, porque estos son una foto fija que puede resultar engañosa.
Yo digo que este es un trabajo que quizás hace 20 años no habría podido hacerlo tan rápido. Y tan rápido digo, por ejemplo, en cinco años. Y ese tiempo del siglo XX para este trabajo, en términos filológicos, no hubiera sido posible. ¿Por qué? Porque son 1200 artículos revisados. Y es una auténtica barbaridad cotejar tantos.
Es el trabajo de una vida. En términos filológicos, hasta la irrupción de la Inteligencia Artificial y de todas estas herramientas, habrían sido 15 o 20 años; una tarea de una vida laboral. Tener herramientas de Inteligencia Artificial me ha permitido, por ejemplo, leer pasajes ilegibles para el ojo humano.
¿Qué supone para ti este trabajo tan meritorio?
Para mí supone mucha felicidad y satisfacción. Pero creo que es un trabajo que no va a tener una verdadera repercusión hasta que pase un tiempo, porque ahora mismo, con la liberación de los derechos de autor, lo que estamos viendo es un mercado editorial repleto de novedades sobre Chaves; ediciones una y otra vez de títulos ya publicados, recopilaciones y antologías. Frente a semejante bombardeo, si se me permite la alusión a la guerra, de novedades editoriales, yo lo comprendo, no se sabe muy bien qué es nuevo y qué no lo es.
De hecho, sobre la palabra inéditos, en algunos clubes de lectura me dicen, “yo pensaba que inéditos era como una palabra de marketing” y digo, “no, inéditos es una palabra que quiere decir que no se ha recogido antes”. Y el lector cae en su idea original: “pues ¡qué interesante!”. Claro, los lectores no tienen porqué saber qué significa esto ahora mismo. Pero se dan cuenta cuando ven que en el volumen 2 hay más de 200 artículos, y solo se habían publicado dos.
Fotografía de Andrea del Zapatero
¿Qué esperas y qué efectos o influencias puede tener en quien se acerque a la obra?
Es un hito, verdaderamente. No porque lo diga yo o porque lo haya hecho yo, sino porque verdaderamente ahora tenemos a un Chaves que no teníamos antes. Entonces, en ese sentido, ¿qué se siente? Pues la verdad es que es una emoción casi indescriptible, porque piensas que es algo que ni siquiera planificas. Es una tarea a tan largo plazo… Y ves que una editorial apuesta por ello, que todo el equipo se pone a trabajar, que la edición la miran, no cuatro ni ocho, sino 16 ojos, y que todo el mundo está atento.
Y hay una parte que los lectores no suelen mirar, que es la del final del libro, que es como la capa final del proyecto. Se dice que un artículo, por ejemplo, la conferencia de Río de Janeiro, apareció publicado en ocho medios diferentes.
Entonces, en ese sentido, casi hay una emoción familiar de haber puesto a disposición de los lectores y los futuros investigadores un trabajo enorme que se ve así, en tres volúmenes. Antes, un libro era como un acontecimiento. Ahora ya no lo es porque dura una semana en las estanterías. Yo pienso en este proyecto como algo con mayor recorrido y hecho para durar. En definitiva, el trabajo, como dice el editor, cubre un arco temporal muy importante, que es el de la Segunda Guerra Mundial, sobre el que apenas sabíamos nada.
¿Esta obra tendrá una continuidad?
Pues sí. Habrá más proyectos, porque hay cosas que no están aquí, ya que no pertenecen a este arco temporal y podrán surgir piezas sueltas.
Quiero mencionar a la editorial, El Paseo, aprovechando que has aludido a su compromiso con tu obra. Es muy valioso tener el apoyo de alguien que confíe en este proyecto, para que tu esfuerzo y el legado periodístico de Chaves Nogales no queden en nada. ¿Cómo lo ves?
Chaves Nogales es un autor que despierta el interés de una buena parte del mundo editorial español, pero hay que saber tratarlo bien. No es un autor fácil; es fácil de leer y difícil de editar, porque siempre está la tentación de «bueno, pues ya he encontrado estas piezas, las publico tal y como está«. Y lo cierto es que la mayoría de esas piezas estaban mal editadas. No hay que olvidar el contexto, que es la guerra. Muchas necesitan una fijación textual, es decir, están llenas de erratas, repeticiones. Y siempre digo que si tengo tiempo me gustaría hacer una especie de proyecto visual en alguna plataforma de redes sociales. Para mostrar fragmentos que me han costado especial trabajo.


