'Pablo Álvarez: “Los años 80 eran como un aluvión de esperanza, teñida de negro con la pandemia del SIDA”'

Pablo Álvarez: “Los años 80 eran como un aluvión de esperanza, teñida de negro con la pandemia del SIDA”

'La necesidad de amar', Premio Azorín de Novela 2026

Pablo Álvarez nos narra la historia del joven Martí Rocamora, trasladado a Roma para formarse como escritor en la Academia de España.
La necesidad de amar (Planeta), de Pablo Álvarez, ha sido reconocida con el Premio Azorín de Novela de 2026. El joven barcelonés Martí Rocamora, en 1989, se traslada a Roma para recibir formación como escritor en la Academia de España. Su obra para aquel curso de finales del siglo XX es una novela inspirada en la vida tormentosa de Beatrice Cenci, quien en el XVI sufre el escarnio de una sociedad machista en la que su propio padre, el aristócrata Francesco Cenci, se erige en su principal enemigo. Amor, sexualidad, cultura, historia, leyenda… se fusionan al amparo de la Ciudad Eterna, que se presenta como el marco ideal de la trama.
Antes que nada quiero darte la enhorabuena por partida doble: por la obtención del Premio Azorín de Novela 2026 y por la calidad de la obra. Supongo que será una redundancia recibir la felicitación por parte de un lector cuando anteriormente ha sido acreedor a un premio. ¿Cómo lo ves?

No te creas. Porque eso no tiene nada que ver, y además cada persona hace su propia novela.  Cada uno hace su valoración según cómo la entiende, cómo la ha vivido. Y es muy interesante escucharos, siempre. A mí me gusta muchísimo.

En este sentido, sobre cómo vivimos una novela cuando la leemos, La necesidad de amar la he sentido como algo muy onírico, muy sensorial. Y, en cierto momento, me parecía que estaba leyendo un cuento. No sé si esto coincide con el planteamiento que habías hecho.

Claro. Todo el relato de Beatrice, sí que tenía esa pretensión. Si te fijas, el nacimiento, la bruja Saturna, Pietro, el pastor, ¿no? Estos personajes, así, son también como parte de una fábula.

Cómo surge en ti, cómo llega la idea inicial de esta novela, en la que, además, se combina con otras dos que forman parte de la misma trama: las que escriben los personajes de Martín y César, de cuya creación y conclusión somos testigos.

Yo viajé, por mi trabajo como editor a Roma, a la Academia de España, y estaba allí hablando con los jóvenes becados durante un año en distintas disciplinas artísticas, y todos con una ilusión y con ganas de cambiar el mundo. Y visitando la iglesia de ese monasterio franciscano, vi una lápida que ponía “Beatrice Cenci”. Pregunté, y me explicaron la historia de esta chica. Y pensé que quizá uno de esos jóvenes estudiantes podría estar ese año ahí.

Y así nació la idea. Luego me pareció muy interesante, sobre todo por mi trabajo como editor, que el lector y la lectora también pudieran ir viendo cómo él, Martí Rocamora, iba escribiendo la historia de esta mujer en la novela La joven romana. Soy muy fan desde los 15 años, en que la leí, de Carmen Laforet y su novela Nada, una obra de formación. Y pensé que estaría bien enfrentar al personaje principal mientras va tras las huellas de Beatrice Cenci, para que vaya encontrando su propio camino. Y de ahí nació toda la historia.

Pablo Álvarez: “Los años 80 eran como un aluvión de esperanza, teñida de negro con la pandemia del SIDA”

Fotografía de Patricia del Zapatero

Cita textual:

Con esta novela les hago un homenaje a las personas que para la gente más convencional son marginales

Pablo Álvarez, autor de 'La necesidad de amar'
Hay muchos fragmentos en La necesidad de amar, tanto de la novela de La joven romana, del joven Martí Rocamora, como de la que escribe su compañero/enemigo, César Esquivias, El Escuchador, basada en otro personaje de tu novela, Thomas. Somos testigos de la creación de ambas. ¿no?

Claro, es que al final, esta novela la he hecho con el ánimo de que sea yo quien decida de estas novelas cuál se queda dentro y cuál no. Y yo quería que se quedaran ambas. Y para eso he tirado mucho de las entrañas y de cosas que yo he vivido; de épocas y temas que yo he conocido. Por eso todo el proceso creativo de los libros que están dentro de la novela, como tú muy bien has visto, forma parte de ella.

Y en la época de los 80, yo tenía la edad de Martí, y ha sido, como digo, de  tirar de lo más profundo de mí con el ánimo de que se quedara dentro de los corazones de los lectores.

Has mencionado los años 80 como el punto de partida de La necesidad de amar. Aquella es una época de muchos cambios sociales en España, con la coincidencia de la celebración de la Exposición Universal de Sevilla, de los Juegos Olímpicos de Barcelona… Se daba un cambio en el país muy grande socialmente. Te identificas mucho con aquellos tiempos, ¿verdad?

Claro, es que veníamos, como bien sabes, de una represión muy grande. Los 80 eran como un aluvión de esperanza, que también se quedó teñida de negro con el tema de la pandemia del SIDA, de la que también hablo. Yo tuve un vecino, desgraciadamente, que enfermó, que vivimos a través de su familia la enfermedad y la muerte. Y a mí es algo que me chocó mucho y me limitó bastante sexualmente y a nivel de todo, porque como sabes, decían que con tocarte o con besarte podías enfermar.

Por eso también lo elegí como tema, y porque creo que los jóvenes de ahora no conocen esta realidad que vivimos; y me parece que también puede servir de motivo de prevención.

Pablo Álvarez: “Los años 80 eran como un aluvión de esperanza, teñida de negro con la pandemia del SIDA”

Fotografía de Patricia del Zapatero

En Roma victa tocas también un tema como es la creación de un discurso propio por parte de Roma, para buscar su beneficio. Convirtió su historia “en la mayor campaña de marketing de la antigüedad”. Incluso dándoles la vuelta a batallas, conjuras, guerras… que resultan ser auténticos desastres para ella, pero les das vueltas para justificarlos. Hay una frase tuya muy ilustrativa en el libro: “las mayores derrotas se las infligió la propia Roma”.

Sí, porque cuando Roma empieza a contarse a sí misma, tiene la ventaja de que cuando se habla del exterior, es ella misma quien cuenta su historia a partir del siglo I d.C.. Es cuando las historias contadas a través de autores financiados por Augusto empiezan a impactar fuerte. Aunque ya la historia de Roma empieza a contarse en el siglo III a.C., cuando entra en contacto con el mundo griego. A partir de ese momento, Roma cuenta su mitología, sus orígenes y sus batallas de una manera que siempre sale reforzada. No sé cómo se lo montan a nivel mental, no sé cómo se lo hicieron, pero siempre serán reforzados. Siempre se buscan como un giro para decir “no, esto no ha ocurrido, esto no existe”. O cuando los galos de Breno toman Roma dicen “no, este acuerdo no ha sido sellado por un dictador, por un cargo oficial, así que no sirve”. Siempre hay como letra pequeña. Es como una aseguradora Roma, la banca gana siempre.

Eso te iba a comentar, que el libro es como una especie también de crónica de los 80 y de los 90. Habla de muchas cuestiones y cuando nombras a Rock Hudson al anunciar públicamente que había sido contagiado con el SIDA, hablas de un momento histórico que nunca se ha olvidado.

Sí. Y fue el nacimiento del estigma. Porque a él lo utilizaron mucho para alertar a la gente y para levantar el escándalo.

Martí se va a estudiar a Roma, a la Academia de España en la capital de Italia. Y allí conoce a dos personajes de los que yo no sé todavía si realmente él estaba enamorado, Viola y Thomas, o estaba embrujado por una relación de iniciación que le dio paso a la vida adulta y le condicionó su futuro. ¿Cómo lo ve su creador?

Yo sí quiero pensar que está enamorado. De hecho, lo más difícil era naturalizar esta historia de tres y que se entendiera como algo normal, porque era también lo que yo quería, de alguna forma era manifestar que el amor es válido y natural siempre que las personas quieran.

Y por eso también decidí utilizar un poco elementos como en la antigua Grecia o la antigua Roma, el Efebo y el Maestro, en el caso de Thomas. Thomas es un poco el Maestro, tanto de Viola como de Martí, porque es el que tiene la sabiduría.

Viola es la valentía. Ella lleva la voz cantante y ella es la que propone, la que tira en todo para adelante. También me apetecía que fuera una mujer la que tuviera esa valentía. Y el chico, Martí, tiene el poder de seducción a través de la inocencia y de esas ganas de conocer el mundo que para ellos también es muy atractivo.

Cita textual:

A través del personaje de Beatrice Cenci demuestro que han pasado un montón de siglos y seguimos haciendo las cosas igual de mal

Pablo Álvarez, autor de 'La necesidad de amar'
Él, Martí, además, es un joven que llega desubicado por la ausencia que tiene de una relación de amor con su padre.  Sin pretender destripar nada, evidentemente, pero él habla de que no tiene suerte con el amor. La relación paterno-filial es otro tema que aparece en la novela.

Claro. Martí tiene un padre castrador, que quiere que él sea como sus hermanos, abogados. Está la figura de la tía Clara, que es la cómplice real de él. Con esta figura quería hacer un homenaje a todos esos padres, a todas esas madres, a todas esas tías, que en su momento no pudieron acometer sus sueños y que, erróneamente o no, depositan los suyos en los hijos o en los sobrinos.

Y en este caso, Tía Clara deposita su sueño en Martí. Es ella la que le acerca a Beatrice Cenci, la que le dice “vete a Roma”. Pero de alguna manera es ella la que le ayuda a ser él, lo que él quiera. Y no le pone tantos obstáculos como el padre.

Fotografía de Patricia del Zapatero

Y además él se siente también fascinado por la figura de Beatrice Cenci, una joven aristócrata italiana del siglo XVI, a la que descubre y cuya historia le hipnotiza sobremanera.

Totalmente. Y también hay como un paralelismo. Los dos tienen 20 años, los dos son personas que están un poco al margen. Yo, con esta novela, también les hago un homenaje a las personas que, de alguna forma, para la gente más convencional, son marginales. Los que no viven de acuerdo a lo que marca la sociedad. Quería hablar también de las libertades en un momento en el que las estamos perdiendo.

Beatrice sufre una injusta persecución por parte de su padre, Francesco Cenci, y de la sociedad en la que vivió por el hecho de ser una mujer bella que despierta pasiones en los hombres de la época. 

Claro. Cuando conocí esta historia, me llamó muchísimo la atención el papel que corrió la Iglesia, que la mandó ejecutar, con la única razón de que un hijo nunca debe quedar por encima del padre, a pesar de las atrocidades que hacía el padre con ella. 

Quería también demostrar, a través de este personaje de Beatrice, que seguimos siendo los mismos, que han pasado un montón de siglos y seguimos haciendo las mismas cosas, igual de mal.

El tema de la belleza también es destacable, y cómo la juzgan por ello. Es cierto que los escritores románticos de la época se hicieron eco de su biografía, como Stendhal, Moravia, Artaud, Dumas, Shelley…

Pero también es cierto que ponían el foco todo el rato en el juicio que se le hizo, y, de alguna manera, criticaban bastante la posición de la Iglesia.

Y no hay mucha más información sobre Beatrice. En realidad, como todo, se ha convertido en una leyenda. Una leyenda que llega hasta nuestros días. Porque el 11 de septiembre, en esta fecha tan señalada, los romanos siguen saliendo a la calle a reivindicar la figura de esta mujer y la atrocidad que se hizo en ese momento. Y como todos estos autores románticos que se hicieron eco no contaban nada de esta muchacha, yo quise empezar el relato, el cuento, desde su nacimiento, porque pensé que era una buena manera de hacerlo.

A pesar de ser muy joven, seguramente dejó atrás muchos sueños y muchas cosas que no pudo cumplir. Y también para sensibilizar más y también porque Martí tenía que escribir esta historia, he creado mi propia leyenda sobre Beatrice; ya te digo, fruto de cuatro datos que hay. Además, son totalmente contradictorios. Unos dicen que tuvo un hijo, otros que no. Bueno, yo al final he hecho algo mío de todo eso con cosas que he añadido de mi invención. 

Hay mucho de ficción. Pero sí me llamó mucho la atención su historia. Ya te digo, es una figura que en Roma la tienen muy presente y  me pareció que tiene mucho valor su figura; lo que demuestra y lo que es. Pensé que podía gustarles a los lectores. Por eso decidí incluirla en la novela.

Lo que al final queda es eso, aunque haya mucho de ficción: descubrir su personalidad y su vida, y esa historia de libertad y maltrato de una mujer.

Lo del personaje del Papa Clemente VIII lo leí en la documentación que encontré. Y lo que decía de que un hijo nunca debe quedar por encima de su padre, y por eso la mandó ajusticiar.

Beatrice ha quedado como una muchacha a la que mandaron ejecutar con 20 años. Pero fue una valiente. Porque ella se enfrentó al padre. Y lo hizo de todas las maneras. Ahí está esta historia que me llamó la atención en su momento y he querido utilizarla y darle vida.

La novela también se presenta como un gran homenaje, no solo a la cultura, sino a la Literatura. 

Sobre todo porque está más o menos justificado al desarrollarse la trama en Roma, y tener un gran protagonismo el arte, la música, la literatura… El chico, Martí, quiere ser escritor; de hecho, está escribiendo un libro. Entonces me venía bien poder buscar comparaciones y cosas que fueran interesantes para incluir en la novela. A mí me parece que más allá del hecho de entretener, también está bien aportar.

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