'The Prodigy convierte la Plaza de España en una rave a cielo abierto'

The Prodigy convierte la Plaza de España en una rave a cielo abierto

Conexión con el público sevillano

La banda británica, The Prodigy, regresó a la Plaza de España dos años después de su anterior paso por el festival.

Hay conciertos que se escuchan y otros que se sienten. Lo de The Prodigy en Icónica Santalucía Sevilla Fest pertenece, sin duda, al segundo grupo. La banda británica regresó a la Plaza de España dos años después de su anterior paso por el festival para demostrar que, más de tres décadas después de revolucionar la música electrónica, su directo sigue siendo una descarga de energía difícil de igualar.

Desde que las luces se apagaron y comenzaron a sonar los primeros compases de «Omen», quedó claro que la noche no iba a dar tregua. La Plaza de España se transformó durante algo más de hora y media en una auténtica rave a cielo abierto, donde el público dejó de ser un simple espectador para convertirse en parte del espectáculo.

The Prodigy no necesita demasiados artificios para conquistar un escenario. Basta con un ritmo demoledor, una puesta en escena contundente y una energía que parece inagotable. Cada tema se convirtió en un nuevo estallido colectivo. Saltos, pogos, brazos en alto y un público completamente entregado dibujaron una de esas imágenes que explican por sí solas por qué la banda sigue siendo una referencia absoluta dentro de la electrónica.

The Prodigy convierte la Plaza de España en una rave a cielo abierto

Fotografía de Alfonso Falcón

Fotografía de Alfonso Falcón

Más allá del repertorio, en el que no faltaron himnos como «Voodoo People», «Firestarter», «Breathe», «No Good (Start the Dance)» o el cierre con «Smack My Bitch Up», lo verdaderamente memorable fue la intensidad con la que se vivió cada canción. No había apenas momentos para recuperar el aliento. Cuando parecía que la banda alcanzaba el punto más alto, siempre encontraba la forma de subir un escalón más.

Resulta difícil explicar un concierto de The Prodigy únicamente desde la música. Su propuesta mezcla electrónica, punk, breakbeat y actitud, pero sobre todo transmite una sensación de urgencia permanente. Todo ocurre a gran velocidad, como si el escenario estuviera a punto de desbordarse en cualquier momento. Esa tensión constante es, probablemente, una de las claves que mantiene intacto el magnetismo de la banda.

También llamó la atención la conexión con el público sevillano. No hicieron falta demasiadas palabras. La comunicación se produjo a través de los graves, de las luces estroboscópicas y de una sucesión de temas que fueron enlazándose sin apenas pausas, manteniendo la intensidad desde el primer minuto hasta el último.

La Plaza de España ha acogido conciertos de todo tipo durante esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest, pero pocos han conseguido generar una atmósfera tan física. No era solo cuestión de escuchar la música; era sentir cómo cada golpe de batería y cada línea de bajo recorrían el cuerpo mientras miles de personas compartían el mismo pulso.

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