'Rodrigo Cortés: “El proceso creativo exigió habitar a la niña, sumergirme en su perspectiva”'

Rodrigo Cortés: “El proceso creativo exigió habitar a la niña, sumergirme en su perspectiva”

'Hija del cielo', su nueva novela

Rodrigo Cortés ha detallado un meticuloso proceso de revisión en dos fases que asegura la cohesión y el flujo narrativo de la obra.

En el encuentro mantenido con sus lectores en Sevilla, Rodrigo Cortés ha revelado el proceso creativo que hay detrás de una novela compleja como Hija del cielo (Penguin Random House), destacando un enfoque de escritura intuitivo y orgánico en lugar de planificado. 

El autor ha explicado cómo construyó la voz distintiva de la niña protagonista a través de la libertad lingüística y la inmersión en el personaje. La conversación subraya la importancia de la poesía como herramienta para explorar temas profundos y ambiguos, y cómo la novela equilibra el horror de la situación con el humor y la luz, evitando una crueldad explícita. 

Rodrigo Cortés ha detallado un meticuloso proceso de revisión en dos fases (editorial y musical) que asegura la cohesión y el flujo narrativo de la obra.

Origen y estructura de la novela

Para Rodrigo Cortés, el punto de partida de la escritura es una imagen o una frase, no un plan detallado.

“El proceso creativo nace de una imagen o una frase —como una niña encerrada o un entorno satánico— y no de una estructura predefinida (el qué, cómo, cuándo, dónde, por qué). Es como el trabajo de un pintor que va dando brochazos y deja que la obra evolucione orgánicamente. Parte de detonantes como “el fragor de las hojas secas” y avanza aceptando la incertidumbre, confiando en el instinto narrativo para descubrir la historia”.

Rodrigo Cortés: “El proceso creativo exigió habitar a la niña, sumergirme en su perspectiva”

Fotografía de Patricia del Zapatero

La alternancia de voces

“La decisión de alternar las voces fue consciente pero no puramente racional. Desde el inicio supe que alternaría la voz de la niña con otra perspectiva. Descarté repetir un mismo suceso desde dos puntos de vista secuenciales, como en El coleccionista de John Fowles, para evitar la sensación de retroceso. Opté, en cambio, por alternar constantemente las voces sin romper la cronología. Fue una decisión instintiva, una forma de resistencia para mantener alerta y fresca la narración”.

La voz de la Niña

“La voz de la niña, Sasha, se construyó a través de la libertad lingüística y la escucha; de manera intuitiva. Adopté una sintaxis ingobernada, partida, dislocada, sustituyendo subjuntivos por condicionales y creando palabras propias. Ese lenguaje, aunque defectuoso, expresó la complejidad del personaje. El proceso exigió habitar a la niña, sumergirme en su perspectiva, aceptar asociaciones mentales libres y trabajar desde el oído para asegurar la verosimilitud de su habla”.

Un vocabulario limitado 

“El lenguaje imperfecto funciona como herramienta para transmitir emociones sin nombrarlas directamente. En lugar de decir “decepción”, la niña rodea la sensación con imágenes y meandros, evitando la explicación y forzando la creatividad, de modo que el lector infiere el sentimiento. Es cómodo en el borrador porque no exige la palabra exacta, pero demanda una revisión meticulosa posterior”.

La alternancia de voces “La decisión de alternar las voces fue consciente pero no puramente racional. Desde el inicio supe que alternaría la voz de la niña con otra perspectiva. Descarté repetir un mismo suceso desde dos puntos de vista secuenciales, como en El coleccionista de John Fowles, para evitar la sensación de retroceso. Opté, en cambio, por alternar constantemente las voces sin romper la cronología. Fue una decisión instintiva, una forma de resistencia para mantener alerta y fresca la narración”.

Fotografía de Patricia del Zapatero

Humor, horror y poesía 

“La novela equilibra el horror con el humor y la luz. Uno de sus logros es hacer reír y, enseguida, invitar a reflexionar sobre la tragedia: una niña encerrada y traumatizada. Me di cuenta que esas singularidades de la niña, que son tan infantiles, tenían mucho que ver con esas lecturas del Pequeño Nicolás, con su mundo adulto revelado desde una mirada inocente. Esta dualidad evita la crueldad pura y favorece la empatía con la niña pese a su sufrimiento. Y por eso pienso que se filtra la luz por todas partes, aunque no lo parezca”.

La poesía para expresar lo inefable

“La poesía resulta clave, especialmente en el diálogo entre el padre Alén y el Hombre Guapo. Cuando la lógica no alcanza, la poesía transmite verdades profundas e incómodas sin requerir comprensión explícita. El Hombre Guapo se define con epítetos poéticos y abstractos que generan fascinación y temor. La poesía es no tener que comprender, y opera como refugio de lo misterioso”.

El Proceso de Revisión y Montaje 

“La revisión es un proceso editorial y musical para crear cohesión. Tras el primer borrador, la revisión es crucial. Primero, con un enfoque editorial: ajustar coherencias, sembrar elementos y asegurar que cada pieza sirva a la estructura. Luego, con un enfoque musical, como leer casi sin procesar el significado, atendiendo al flujo, al ritmo y la musicalidad, y eliminando lo que atasca la lectura, como si fuera un poema”.

Sinopsis

Gabaón es un pueblo al borde de un cortado, frente al mar, pero también un colegio, un orfelinato, un monasterio. Allí conviven sesenta y una monjas atareadas y llenas de propósito. Y tres curas indolentes con el enjuto y vertical padre Alén al frente, con su voz de rallador de pan a un suspiro de la madre Adriana y sus enormes gafas. Y una niña acaso endemoniada en una habitación sin ventanas. Y el Hombre Guapo dentro de ella. Y un enjambre de personajes extraviados para enturbiarlo todo.

Con tan improbables ingredientes, Rodrigo Cortés construye una novela deslumbrante. La historia de un lugar, de una niña, de un amor, pero ante todo la historia de dos voces: la del narrador, precisa y tallada, y la de la propia niña, de lengua dislocada y silvestre, tumultuosa, capaz de contar el espanto con naturalidad casi cómica.

Poética, bífida y salvaje, Hija del cielo convierte un lugar remoto en un universo sin fondo, consagrando a Rodrigo Cortés como uno de los escritores más libres y genuinos del panorama literario actual.

El autor 

Rodrigo Cortés quiso ser pintor, escritor y músico; hoy lo hace todo a la vez al dedicarse al cine. Ha trabajado con actores de la talla de Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy, Ryan Reynolds o Uma Thurman. Como escritor, publicó a finales de 2013 A las 3 son las 2, colección de antiaforismos, delirios y bombas de mano, y, un año más tarde,  Sí importa el modo en que un hombre se hunde, su primera novela. En 2016 aparece su nuevo libro de breverías, Dormir es de patos, y en 2021 publicó  Los años extraordinarios, su segunda novela. Firma para el diario ABC la sección Verbolario, diccionario satírico que inspira su quinto libro, de igual título,y escribe de forma habitual en su tercera página. En 2024 publicó Cuentos telúricos, su primera antología de cuentos y su sexto libro. En 2025 salió a la luz La piedra blanda, ilustrada por Tomás Hijo.

Habla de cine, literatura y música en Aquí hay dragones y  Todopoderosos, los dos podcasts más escuchados del momento.

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