Lisi Linder: "Rodar en Cádiz y volver a vivir un invierno allí ha sido un regalo de la vida"
'Ella, maldita alma', su último proyecto
Lisi Linder continúa consolidando una trayectoria marcada por la versatilidad. Tras pasar por cine, teatro y algunas de las series más reconocidas de la ficción española, la actriz gaditana acaba de estrenar Ella, maldita alma, la nueva apuesta de Mediaset, rodada en su tierra. Hablamos con ella sobre su vocación, las diferencias entre los distintos formatos interpretativos, el momento que vive Andalucía como escenario audiovisual y los personajes que han marcado su carrera.
¿Cómo te llega el gusanillo de la interpretación?
Siempre me habían gustado las letras, pero mi vocación iba más por escribir porque era bastante tímida. Mi familia cuenta que de pequeña montaba mis propios teatritos, aunque yo me consideraba muy reservada. En el instituto me apasionaba la literatura y, en El Puerto de Santa María, Emilio Flor me animó a entrar en Balbo, una compañía de teatro clásico que sigue siendo una cantera de jóvenes actores. Empecé interpretando a una troyana, luego a Helena y terminé haciendo de Electra.
Aquella experiencia hizo que me enamorara del teatro. Después estudié Comunicación Audiovisual en Sevilla, pero nunca dejé de lado la interpretación. Al terminar la carrera me fui a Madrid para estudiar Arte Dramático. Fue el mejor «lío» en el que me pudieron meter.
Has trabajado en cine, teatro y televisión. ¿Qué te atrae de cada uno de estos formatos?
Cada uno tiene su propia magia. El teatro es uno de los pocos rituales en vivo que conservamos. En una época tan marcada por la tecnología y las redes sociales, compartir un espacio con el público y sentir esa comunión es algo mágico.
Las series permiten desarrollar un personaje durante muchas horas de metraje. Puedes acompañarlo en toda su evolución a lo largo de ocho o trece capítulos, y eso como actriz resulta muy enriquecedor.
En el cine los tiempos son distintos. Es un medio más pausado y cuidado. Aunque hoy en día hay series con una calidad impresionante, el cine suele permitir dedicar mucho más tiempo a cada secuencia. He tenido la suerte de trabajar en series como Mar de Plástico o Vis a Vis, donde algunas escenas se rodaban con tiempos casi cinematográficos, pero lo habitual en televisión es trabajar con más rapidez.
Ella, maldita alma plantea situaciones morales en las que cada espectador probablemente se posicionará de una manera distinta
Lisi Linder sobre su nueva serie, 'Ella, maldita alma'
Acabas de estrenar Ella, maldita alma. ¿Qué puedes contarnos sobre Teresa, tu personaje?
Teresa está muy ligada al personaje de Fermín, interpretado por Maxi Iglesias, un joven sacerdote con muchas ganas de cambiar las cosas y ayudar a los más desfavorecidos. Teresa comparte esa vocación de servicio y siempre está al lado de quienes más lo necesitan.
Es una mujer muy empática, vulnerable, pero también muy luchadora cuando tiene que enfrentarse a la corrupción. Además, tiene una trama muy tierna de la que no puedo desvelar demasiado.
La serie aborda conflictos morales y sociales muy intensos. ¿Qué crees que puede enganchar al público?
Precisamente esos conflictos. Plantea situaciones morales en las que cada espectador probablemente se posicionará de una manera distinta. Además, habla de temas muy actuales como la corrupción, la inmigración o la especulación, situados en un pueblo gaditano. Son cuestiones que vemos cada día en las noticias y con las que resulta fácil identificarse.
La serie se ha rodado en Cádiz, tu tierra. ¿Cómo ha sido volver a trabajar tan cerca de casa?
Ha sido un regalo de la vida. Había rodado mucho en Andalucía, pero nunca en Cádiz. Poder pasar allí seis o siete meses me permitió reencontrarme con mi familia, mis amigos y volver a vivir un invierno en mi tierra.
Desde que me fui con veinticuatro años solo volvía en Navidad, verano o Semana Santa. Esta vez he podido disfrutar de una Cádiz mucho más tranquila, de sus playas vacías y de una forma de vivir la ciudad que hacía mucho tiempo que no experimentaba.
Andalucía vive un momento muy importante como escenario de rodajes. ¿Cómo lo percibes como actriz?
Andalucía es un escenario maravilloso. Ahí están ejemplos como Berlín, rodada en Sevilla, o la enorme cantidad de producciones que se hacen en Almería o Granada. Tenemos un marco incomparable y eso cada vez se valora más.
Hace poco estuve en los Premios Anillos de Oro y la Andalucía Film Commission fue reconocida por el gran trabajo que está haciendo para atraer rodajes. Es una noticia muy positiva para nuestra industria.
Después de tantos proyectos, ¿hay algún personaje que sientas especialmente importante en tu carrera?
Agneska, en Mar de Plástico, fue un punto de inflexión. Supuso mi primer gran reto interpretativo y me abrió las puertas a personajes de mayor peso. Hasta entonces había hecho papeles más pequeños y siempre estaré agradecida a Eva y Yolanda por aquella oportunidad.
También guardo un cariño muy especial a Carmen, el personaje de Héroes de barrio. Ángeles Reiné apostó por mí para interpretar a una madre trianera rompiendo con ciertos estereotipos. Tengo madre austriaca y muchas veces parece que, cuando se busca una actriz andaluza, solo se piensa en un perfil muy concreto.
Ángeles entendía que Andalucía es mestiza y diversa, que también hay andaluzas rubias y de ojos claros. Gracias a esa confianza pude interpretar un personaje que me abrió muchas puertas también dentro de la ficción andaluza.


