El pasado jueves 4 de septiembre, el ciclo Pop CAAC abrió su edición 2025 con una velada que confirmó que el relevo generacional en la música española no es promesa, sino presente. En el escenario de la pradera del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo convivieron tres propuestas diferentes, pero unidas por la misma pulsión: la de hablarle de tú a tú a una generación que busca nuevas voces, nuevos relatos y nuevas formas de emocionarse.
Las 3.000 personas que asistieron al festival ese día pudieron observar como Julia de Arco, Ralphie Choo y Judeline demostraban que la juventud es símbolo de futuro. La encargada de abrir la noche fue Julia de Arco, que presentó un set íntimo y honesto. Su propuesta se mueve en terrenos más melódicos y confesionales, donde la vulnerabilidad se convierte en fuerza. Canciones que hablan desde la cercanía, sin artificios, con esa frescura que conecta con quien escucha como si estuviera en una conversación personal. Fue el arranque perfecto para preparar el terreno de lo que vendría después.
Fotografías de Alfonso Falcón
Tras ella, Ralphie Choo demostró por qué es uno de los nombres más singulares de la escena actual. Su propuesta, inclasificable, mezcla géneros y rompe con las estructuras tradicionales de la canción. Entre bases electrónicas, juegos vocales y un discurso escénico que bordea lo performativo, ofreció un directo donde lo experimental convive con lo emocional. Un artista que no busca complacer, sino retar, y que encontró en Sevilla un público abierto a dejarse llevar. Además, aprovechó la ocasión para subir al escenario a Judeline y compartir con ella ‘VOYCONTODO’.
La gran protagonista de la noche fue Judeline, que con apenas 22 años desplegó un espectáculo tan cuidado como poderoso. Confesó haber asistido cuando era pequeña al festival Territorios, uno de los festivales más importantes de Sevilla que se celebraba en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y que desapareció hace casi una década. Con el tour de su debut Bodhiria, la gaditana llenó el espacio con un directo que mezclaba electrónica, pop alternativo y ecos de flamenco. Deleitó al público con temas como ‘mangata’, ‘Heavenly’, ‘INRI’, ‘Zahara’… y le devolvió a su amigo el testigo cantando a dúo con Ralphie Choo ‘zarcillos de plata’.


