'Los Delinqüentes celebra su regreso por todo lo alto'

Los Delinqüentes celebra su regreso por todo lo alto

Espíritu garrapatero en Icónica Sevilla Fest

El espíritu garrapatero volvió a adueñarse de la Plaza de España en el Icónica Santalucía Sevilla Fest con Los Delinqüentes.

Hay conciertos que se recuerdan por un repertorio impecable. Otros, por una producción deslumbrante. Y luego están los que terminan pareciéndose más a una reunión familiar que a un espectáculo al uso. El regreso de Los Delinqüentes a los escenarios fue de esos últimos.

El pasado domingo 14 de junio, la Plaza de España de Sevilla acogió uno de los conciertos más esperados del Icónica Santalucía Sevilla Fest. Varias generaciones se reunieron para celebrar el legado de una banda que, a finales de los noventa, revolucionó el panorama nacional mezclando flamenco, rock, blues, funk y rumba con una naturalidad desarmante. El Canijo de Jerez y Diego Ratón volvían a compartir escenario bajo el nombre de Los Delinqüentes, pero lo hacían con una presencia imprescindible: la de Migue Benítez.

La tarde arrancó puntual con Cervatana. El proyecto encabezado por Miguelito, cantante de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, junto a José Ugía a los teclados, Frank Sánchez a la guitarra y Elena Gog aportando baile y personalidad escénica, presentó los temas de su nuevo trabajo mientras iba preparando el terreno para una noche marcada por la celebración.

Los Delinqüentes celebran su regreso por todo lo alto

Fotografías de Isa Alberro

Después llegó Tomasito, que volvió a demostrar que juega en una liga propia. Flamenco, humor y una energía inagotable se mezclaron en una actuación tan imprevisible como magnética. El público acompañó desde el primer momento canciones como ‘Soy un limón’, ‘Con mi cacerola’ o ‘Mare Mare’, hasta explotar con ‘La vida del odio’. Hubo tiempo para quitarse la camiseta, improvisar un taconeo y arrancar carcajadas antes de despedirse dejando a la Plaza de España completamente entregada.

A las 21:30 llegó el momento más esperado. Los Delinqüentes aparecieron sobre el escenario y, con ellos, la sensación de que el tiempo se había detenido.

La enorme pantalla situada al fondo proyectó la imagen de Migue Benítez, cuya voz acompañó a la banda durante gran parte del concierto. El homenaje, lejos de resultar solemne, se integró con absoluta naturalidad en la fiesta. Migue estaba allí. Y el público quiso creerlo.

El arranque fue incontestable: ‘Esos bichos que nacen de los claveles’, ‘A la luz del Lorenzo’, ‘Uno más’, ‘Duende garrapata’ y ‘La primavera trompetera’. Cinco himnos encadenados que desataron la euforia colectiva. La Plaza de España cantaba cada palabra mientras El Canijo y Ratón sonreían ante una respuesta que confirmaba que aquellas canciones siguen formando parte de la banda sonora de mucha gente.

Fotografía de Isa Alberro

Tras ese primer bloque apareció Albertucho, recibido con una ovación. Entró como un vendaval para interpretar junto a El Canijo ‘Tabanquero’ y ‘Nubes de pegatina’, aportando su habitual intensidad a un concierto que avanzaba entre éxitos y constantes guiños a Migue Benítez.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el recuerdo a Robe Iniesta. Albertucho y El Canijo unieron sus voces en ‘La vereda de la puerta de atrás’, despertando una de las mayores ovaciones de la noche.

El desfile de invitados continuó con Kiko Veneno y Pepe Begines, que subieron al escenario para rendir homenaje a Rafael Amador interpretando ‘Rock del Cayetano’, reivindicando esa tradición mestiza del rock andaluz de la que Los Delinqüentes siempre han sido herederos y, a su manera, renovadores.

El concierto siguió avanzando entre clásicos como ‘Caminito del almendro’, ‘La niña de la palmera’ o ‘De los matorrales’, coreados de principio a fin por un público entregado. La aparición de sombreros de carnaval para interpretar ‘Los Delinqüentes y la banda del Ratón’ terminó de confirmar que allí había pocas reglas y muchas ganas de pasarlo bien.

 Y entonces llegó ‘Trabubulandia’.

Miguelito volvió al escenario. También Tomasito y Cristian de Moret. Amigos, familiares, músicos y bailaores fueron sumándose a una despedida que crecía por momentos. Tomasito enlazó a Camarón con aquel inolvidable “qué difícil es ser del Real Madrid y vivir en Badalona”, mientras Carmen Avilés bailaba a su lado. Entre palmas y bulerías aparecieron Machete Carrasco, Scott y Ale, de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, entre muchos otros.

La canción acabó convertida en una celebración improvisada, caótica y hermosa. El escenario se llenó de gente hasta desdibujar cualquier frontera con el público. Ya no importaban los tiempos ni el repertorio. Aquello era otra cosa.

Porque Los Delinqüentes nunca fueron solo una colección de canciones. Fueron una forma de entender la amistad, la alegría y la música sin prejuicios. Y en Sevilla, dentro del Icónica Santalucía Sevilla Fest, demostraron que su espíritu garrapatero sigue intacto. No era un regreso movido por la nostalgia. Era una fiesta pendiente. Y nadie quiso perdérsela.

Los Delinqüentes celebran su regreso por todo lo alto

Fotografía de Isa Alberro

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