'Zapata Tenor: “No concibo ni un día de mi vida que no tenga música”'

Se entiende que el fin de cualquier manifestación artística es emocionar, bien desde la belleza, bien desde la provocación… Si alguna creación musical, pictórica, literaria, cinematográfica, etc., no provoca, de alguna manera, en quien la recibe un pellizco en su alma, se podrá decir que esa obra carece de vida. En el caso concreto de la música, que es de lo que trata el libro de Juan Manuel Zapata (Tenor), cuyo título ya nos adelanta bastante de su contenido, Música para la vida, la magia de la música es, precisamente, poder tocar nuestros sentimientos y acompañarnos en nuestro camino vital.

Música para la vida (Zapata Tenor, 2021)

Música para la vida es una prueba excelente de que la capacidad para transmitir los conocimientos es más importante que poseerlos si queremos lograr que quien nos escuche, entienda y disfrute las cosas. Y lo has logrado con esta obra. Incluso con un toque de humor que la ha hecho más accesible aún.

Porque uno escribe para eso. El sueño de uno es emocionar y saber transmitir los sentimientos. Este es mi primer libro pero he intentado ser accesible para todo el mundo… y el humor que no falte, que ya nos lo quitan (risas). No concibo la vida sin la música, y el humor siempre lo tengo presente. 

La música clásica ha sido para la mayoría una gran desconodida porque pocas personas han sabido acercarla. ¿Por qué? 

Porque muchas veces, los que somos profesionales de esto olvidamos que tenemos que hablar de ella de manera coloquial, para poder llegar a los demás. A veces se nos olvida. Incluso parece que no tenemos autoridad si no hablamos con ciertos términos y de cierta manera. Y eso es un error. Intento acabar con eso. Soy una persona cualquiera, un chaval de Granada, gordito, un camarero que al final ha terminado siendo tenor y cantando en teatros, pero mi alma es la de ese chaval sencillo que quiere hablar de una forma fácil para toda la gente.

Quizás esa sea la clave de tu libro, que alguien que ha alcanzado el éxito de la manera que lo has hecho, se presenta con naturalidad y hablando desde su experiencia vital como un ejemplo para los demás.

Al principio no sabía si hablar tanto de mi vida, pero creo que es fundamental que a partir de ahí me acercara al lector, intentar conquistaros a través de esa experiencia. La música buena nos está esperando a todos. 

El periodista y presentador Roberto Leal ha prologado Música para la vida y ha escrito que “no solo trata de ópera y música clásica, trata de música buena”. Quitando la valoración en relación con la técnica, ¿qué define la calidad de lo que nos llega? ¿La aceptación de un cantante o de una canción por grandes masas de público es sinónimo de calidad?

Es una buena pregunta. Pero es complicado responderla. Yo digo en el libro que hay música para cada instante.  No te puedes poner a las tres de la mañana en una disco o en un pub a escuchar a Beethoven o a Mozart para tomarte una copa. Usas la música que hay ahora para esos momentos. Pero la comparación es tremenda. Si escuchas un disco de Maluma o de otro cantante y luego escuchas las ‘Variaciones Goldberg’ de Bach,  ahí ves cosas innegociables; distingues cosas mejores y cosas peores, como todo en la vida en general.

¿Qué es Música para la vida? Parece un libro de autoayuda, pero no creo que tuvieras esa intención; parece un libro sobre música, pero con el estilo que usas no parece que sea el formato. ¿Cómo lo calificarías?

Pues esa es una buena pregunta, porque al final me puse a escribir y mi pretensión es que la música llegue. Que la gente tenga la curiosidad de escuchar música clásica, y si de paso encuentra un ejemplo en mi vida que le pueda servir de algo, pues fenomenal. He pasado por muchas situaciones que he querido plasmar en el libro. Pero no con la intención de hacer un libro de autoayuda. Es verdad que sale a veces esa idea. Cuando cuentas tu experiencia y cómo has salido adelante no puedes evitar que ese componente aparezca.

Zapata Tenor: “No concibo ni un día de mi vida que no tenga música”
Fotografía de Luis Malibrán

Efectivamente, nos hablas de cuestiones como la capacidad de emocionarnos y disfrutar al hacer un trabajo, de la resiliencia, del miedo al fracaso, sobre la familia… pero también de la necesidad de que la música esté en nuestras vidas como cualquier otra necesidad vital. En cuanto al fracaso, hablas de él sin tapujos.

Sí. He tenido compañeros que fracasaban estrepitosamente una noche de ópera y salían con la cabeza alta, como si no hubiera pasado nada. Y yo decía, pero si te ha escuchado todo el mundo… A mí también me ha pasado… Y me pregunto, ¿por qué no verbalizarlo? Si me siento mal porque esto ha pasado y he estado ante los ojos de mucha gente.  Pero es como si el fracaso se intentara obviar. No queda bien decir que has fracasado. Y pienso que ayuda el leer que hay alguien que te lo dice. Yo me desahogo diciéndolo. Para mí ha sido catártico poder escribir esto. Tenemos que entender que el fracaso es parte de la vida, una parte importantísima. 

Llevas más de 20 años subiéndote a un escenario. Has cantado en el Metropolian Opera House de Nueva York, en el Teatro Real de Madrid, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, en el Rossini Opera Festival, etc. ¿Cómo explicarías a quien aún no haya podido leer Música para la vida lo que la música ha supuesto y sigue suponiendo para ti?

Es la vida. Todo el día estoy escuchando música… todo el día. Me cambia el estado de ánimo, me lo potencia cuando lo necesito… Es como la sal en la comida, que potencia su sabor. La música me potencia las emociones. A veces me apetece llorar y meterme dentro de mí, porque no siempre se puede estar happy. Y la música está para ayudarme. Es un eje central en mi existencia. No concibo ni un día de mi vida que no tenga música. Invito  a los lectores a pensar qué sería un día de su vida si no hubiera música. Sería insoportable.

“La ópera también es para todos los públicos”, dices en el libro. ¿Por qué la música clásica, al igual que el flamenco, ha vivido siempre como confinada a un público determinado y sin aceptar los cambios? 

Hay mucha similitud entre la música clásica y el flamenco. No conocía mucho del mundo del flamenco cuando empecé a cantar con Rocío Márquez o con José Mercé, o con Poveda. Pero comprobé que en el flamenco existe el mismo talibanismo que en la ópera. Se pretende que se cante como se cree que se debe cantar, como lo hacían Farina,  La Niña de los Peines, etcétera. Son dos artes muy similares en este planteamiento. Pero el flamenco tiene la habilidad de hermanarse con otras manifestaciones artísticas. Eso le hace sobrevivir, no al flamenco puro, pero sí al estilo flamenco. Y eso es algo que admiro mucho.

En relación con la anterior pregunta,  es habitual creer que los tenores sólo escucháis música clásica. Pero en tu libro dices que has seguido tanto a  Michael Bolton como a Gustav Mahler, Händel,  José Luis Perales, Dúo Dinámico, Beethoven, Mozart, María Dolores Pradera… 

(Risas). ¡Tuve yo una época de escuchar a Michael Bolton con el ‘Soul Provider’…! También escucho a Muse o a Iron Maiden, que no tienen nada que ver con Pavarotti. Al final es lo que te transmite la música, la energía, lo que te hace sentir. Es igual el estilo. Es lo que digo en el libro, una música para cada instante, pero siempre con música.

Para terminar, ¿crees que habrá alguien que en tu funeral ponga el ‘Requiem’ de Mozart como pides en tu libro?

(Risas). Claro. Eso no puede faltar. Y si no, me apareceré y ajustaré cuentas con el amigo al que le haya hecho el encargo. ¡Esa es la música más hermosa hecha jamás! La he cantado muchas veces en coro, y de solista, pero la prefiero en coro, porque ahí el coro es el protagonista. ¡Madre mía!

Fotografía de portada de Luis Malibrán.

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