Almudena Grandes abre la Feria del Libro de Sevilla 2018

La Plaza Nueva se convirtió en la tarde de ayer en el centro cultural de Sevilla con el comienzo de una nueva edición de la Feria del Libro. Y esta condición la acaparará hasta el domingo 13. Con el lema `Mujeres de letras tomar´ se va a desarrollar la gran fiesta del libro en la capital andaluza, en la que el papel de la mujer en la literatura va a acaparar el foco de atención, con un programa, como ya ha venido informando Gatrópolis, con más de 200 actividades y centenares de firmas. La nueva dirección de este evento con Verónica Durán y Nuria Lupiáñez al frente, como directora y  adjunta a la dirección, respectivamente, ha trabajado para ofrecer un amplio programa de actos.

Almudena Grandes abre la Feria del Libro de Sevilla 2018
Fotografía de Patricia del Zapatero

La escritora madrileña, Almudena Grandes tuvo el honor de pregonar esta nueva edición de la Feria del Libro de Sevilla, y lo hizo resaltando la figura y el sitio  de la mujer en las letras. Pero antes, la presidenta de la Asociación Feria del Libro de Sevilla, Esperanza Alcaide, quiso agradecer la presencia del alcalde de Sevilla, Juan Espadas; del consejero de Cultura de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez; del delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz; y de la secretaria general de Cultura, Cristina Saucedo. “Con vuestra presencia se hace patente el compromiso y el apoyo que tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento de Sevilla nos prestan”, les dijo durante la presentación. “A veces, los ciudadanos tenemos lujos,  y para este país y este gremio, Almudena Grandes lo es. Su empuje, su coherencia, su fuerza y esa elocuencia que da voz a los millones de invisibles que formamos su andamiaje la hacen única…”, comentó sobre la novelista.

Almudena Grandes abre la Feria del Libro de Sevilla 2018
Fotografía de Patandi

Mujer de letras tomar

‘La conquista de una mirada’ fue el título del pregón de  Almudena Grandes, organizado por la Asociación Feria del Libro de Sevilla y la Fundación José Manuel Lara. La madrileña, cuya intensa trayectoria como escritora se inició con Las edades de Lulú, cumplirá  el año próximo tres décadas en la profesión. Y ha publicado obras tan valoradas como Malena es un nombre de tango, Los aires difíciles, El corazón helado, Los besos en el pan, Inés y la alegría o Los pacientes del doctor García. La escritora agradeció la presencia de tanto público en la Pérgola, así como a la organización de la Feria del Libro de Sevilla por invitarla a pregonar una edición “dedicada a las mujeres y el mundo del libro; las mujeres y la literatura”. Aseguró que el tema que iba a tratar es algo “sobre lo que he reflexionado durante gran parte de mi vida”. En este sentido, desarrolló una intervención con el hilo conductor de Genji Monogatari, de la japonesa Murasaki Shikibu, considerada la primera novela de la historia (siglo XI), y con el fondo de la evolución de la mujer, no solo en las letras, sino también en la sociedad. Cuestiones ambas, íntimamente ligadas. “El principal riesgo para las mujeres escritoras –afirmó- y la peor de las discriminaciones que padecemos es la necesidad perenne que tenemos de justificarlo todo”. “¿Por qué tenemos que preguntarnos siempre tantas cosas? ¿Porque soy una mujer? Ahora, por suerte, ya no me hago tantas preguntas”, aseguró, aunque confesó que en una conversación mantenida hace mucho tiempo con Carmen Martín Gaite, esta la sacó de dudas: “esta necesidad constante de reflexionar sobre nuestro oficio ha logrado que las mujeres  fuéramos mucho más conscientes de las limitaciones y de las ventajas de la escritura que los hombres”.

Almudena Grandes abre la Feria del Libro de Sevilla 2018
Fotografía de Patricia del Zapatero

La mirada femenina

Almudena Grandes justificó el título de su charla, ‘La conquista de una mirada’, al considerar que “la principal de las conquistas de las mujeres escritoras en el siglo XX no ha sido el publicar con su nombre, sino reivindicar que se puede mirar a las cosas en femenino y producir una mirada universal”, entendiendo que  “escribir es mirar al mundo y contar lo que se ve”. En este sentido recordó que desde el siglo XI, en el que publicó Murasaki, hasta algunas poetas románticas del XIX, como Rosalía de Castro o Carolina Coronado, lo normal era que las mujeres escribieran desde el punto de vista de los hombres. Por eso insistió en la reivindicación de “un punto de vista propio y la capacidad de contar al mundo desde la propia experiencia, aspirando a que la mirada de una mujer escritora sea tan universal como la de un hombre escritor”. Ello le llevó a preguntarse “si la escritura tiene género”, llegando a concluir que “sí, porque creo que el mundo no es exactamente igual cuando lo mira un hombre a cuando lo mira una mujer”. ¿Por qué a las escritoras no nos gusta el término literatura femenina?, cuestionó para responder inmediatamente, “porque nadie habla de literatura masculina. Si se hablara de literatura masculina, yo no tendría ningún problema en asumir que lo que yo hago es literatura femenina”. “Como nadie habla de literatura masculina -apostilló-, se sobreentiende que la gran tradición literaria de todos los tiempos es masculina, y aparte está la literatura femenina. Ese el origen del rechazo de las mujeres escritoras a ese término. Somos un género biológico pero no un subgénero literario. Tenemos derecho a aspirar a ser tan ambiciosas como cualquier hombre”.

Almudena Grandes abre la Feria del Libro de Sevilla 2018
Fotografía de Patricia del Zapatero

Los comienzos

La novelista recordó sus inicios con cinco novelas a las que ella misma califica como `los libros de las chicas de la movida´, y que inició con Las edades de Lulú.  “Le di vueltas a los conflictos de identidad de las mujeres de mi generación en mi país”, confesó. “Fui adolescente en una ciudad adolescente en un país adolescente. Creíamos que nos íbamos a comer el mundo y cuando llegamos a los 40 años miramos para atrás y nos dimos cuenta de que no nos habíamos comido ni un colín”, dijo con pesar. Según reconoció, “eso es lo que cuento en mis primeras novelas y analizo a las mujeres de mi generación, en lo sexual, familiar, profesional…”.

Esas primeras obras, según la autora, “son memorias testimomiales porque la atmósfera tiene mucho que ver conmigo y podía ser sincera y honesta contándolo desde el cuerpo de una mujer…”, y porque (aquí quiso matizar) “las mujeres de mi generación son más interesantres que los hombres de mi generación, pero porque nosotras nos parecemos a nuestras madres mucho menos que los hombres de nuestra generación se parecen a sus padres. Nuestro giro fue radical. No tenemos nada que ver con nuestras madres; pero las vidas de los hombres de nuestra generación sí se parecen a las de sus padres”.

En ese repaso a su trayectoria como escritora marcó dos grandes ciclos: el de las chicas de la movida y el de la memoria histórica, reconociendo que en este segundo cambió su relación con los hombres lectores.

Almudena Grandes abre la Feria del Libro de Sevilla 2018
Fotografía de Patricia del Zapatero

También habló Almudena Grandes de las discriminaciones por ser mujer que han sufrido muchas escritoras. Aquí tuvo un recuerdo para Ana María Matute, de quien dijo que “es una escritora que puede optar con holgura al título de mejor narrador/a en español del siglo XX y nunca, nunca, aparece en esas quinielas”. Resaltó de ella su talento, coherencia, calidad… “y ambición en un mundo de hombres (la España de los 50 y los 60), luchando contra la censura a brazo partido. Ni siquiera se le reconoce eso”. Aun así sentenció que una escritora es “la suma de los libros que escribe y nada impedirá que los lectores apasasionados de Matute la defendamos y ayudemos a fomentar nuevos lectores de Matute. El único premio que no se amaña es el del afecto y el reconocimiento de los lectores”.

Nuevas generaciones

Almudena Grandes concluyó su intervención alabando la aparición de muchas escritoras que “en los últimos años han multiplicado enormemente la cifra de mujeres jóvenes que publican libros interesantes en español. Ha habido una explosión en España, México, Bolivia, Italia…” De este modo elogió a esas obras que tienen protagonistas femeninas, “como Mejor la ausencia, de Edurne Portela; Terroristas modernas, de Cristina Morales; La hija del comunista, de Aroa Moreno; o la colección de cuentos, Qué vergüenza, de Paulina Flores”. “Me han reconfortado – afirmó con satisfacción- porque he visto que las chicas jóvenes pueden escribir como quieran sin preguntarse tantas cosas; ahora se lanzan a escribir con más libertad sin necesidad de justificarse como quienes empezamos hace 30 años”.

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