'Emilio Ortiz: «Mil maneras de darte las gracias ha nacido desde muy dentro de mí»'

Mil maneras de darte las gracias (Duomo, 2022) es un homenaje, a la vez que una manera muy especial que Emilio Ortiz tiene de mostrar su agradecimiento y amor a Spock, quien fuera su perro guía y amigo íntimo durante prácticamente una década de su vida.

emilio ortiz spock

En 2016 diste un salto de gigante con el éxito editorial vivido con A través de mis pequeños ojos. Seis años después, el tiempo vuela, ¿qué ha sido de aquel Emilio Ortiz? ¿Qué evolución ha tenido?

A través de mis pequeños ojos, evidentemente, fue una sorpresa, y aquella eclosión, no voy a decir inesperada, porque siempre uno espera tener éxito con su primera novela, pero modestia aparte, es difícil conseguir ese hito. Y conseguirlo, lo busque o no uno, modifica muchas cosas en su vida. En primer lugar, la vida profesional cambia. Aquella vorágine fue tal locura que mientras la estaba viviendo no era consciente de todo lo que me rodeaba. Sacas un libro y de la noche a la mañana llega a estar entre los más leídos; el más leído, incluso, en una plataforma. Y un buen día te llaman y te dicen que la televisión va para tu casa, que tienes que estar en un sitio, que te llaman de otro, y dices, “ayer yo estaba trabajando vendiendo cupones de la ONCE y hoy he tenido que hablar con mi director. No puedo seguir vendiendo porque tengo que atender otros asuntos”. No te paras ni a pensarlo. Todo va tan rápido que actúas y no sé si te da tiempo ni siquiera a disfrutarlo, a vivirlo intensamente. Casi te dejas arrastrar por la corriente porque es más fuerte que tú. Pero ahora que miro para atrás y recuerdo aquello siento que fue precioso, sigue siendo bonito, y sí que ha habido un cambio total en mi vida. El primero es poder dedicarme a lo que me gusta, que es escribir, y sobre todo, ahora que tengo más tiempo para parar, siento que soy escritor. Uno es siempre escritor, porque escribe. Pero que te publiquen significa que eres un escritor realizado. 

Los protagonistas de A través de mis pequeños ojos son un joven ciego, Mario, y su perro guía Cross. Dos seres estos que los lectores vieron como Emilio y  Spock. ¿Era algo buscado por ti o sólo forma parte de la imaginación del lector?

No era buscado, ni muchísimo menos. Todo lo contrario. Huía, incluso de esos paralelismos en cuanto a Mario y a mí. Porque quien ha leído A través de mis pequeños ojos ve que Mario es una persona de ciencias, muy serio, muy metódico (bueno, yo también lo soy), para algunas cosas es muy centrado, etc. Yo no tenía 22 años cuando escribí la novela, sino treintaymuchos. Pero sí es cierto que Spock y Cross, salvo el nombre, son totalmente idénticos (risas). Puede parecer una tontería, pero le cambié el nombre para preservar su identidad. Pensé que si el libro llegaba a ser archiconocido, como llegó a serlo y sigue siéndolo en todo el mundo, Spock no me había dado permiso para esto (risas). Y al personaje le llamé Cross. Y sí ha habido lectores que se han tomado muy muy en serio esta supuesta sinergia que hay entre Mario y yo. Para bien y para mal. Incluso cosas que ha hecho mal Mario en el libro, a mí me las han recriminado. ¡Eh, cuidado, qué es un personaje! Eso depende de cómo se mire. Puede estar bien o mal. Como escritor me siento orgulloso porque la gente se crea tanto el personaje y le dé vida propia. Que sienta y se enfade con él… Me alegra en ese sentido. Los personajes tienen vida, la que le has dado, y la gente ha vivido esa vida junto a Mario mientras ha estado leyendo el libro y a posteriori. A mí también me pasa como lector. 

Entre A través de mis pequeños ojos y Mil maneras de darte las gracias has publicado otras tres obras: La vida con un perro es más feliz, Todo saldrá bien y Seis patas dos amigos. Centrándonos en tu último libro hay que decir que es una historia alegre por momentos, desenfadada, pero también en ocasiones nos deja un pellizco muy fuerte. Sobre todo sabiendo que Spock ya se marchó…

Sí. Mil maneras de darte las gracias es un libro escrito sin Spock. Él había muerto cuando lo escribí. Por esa razón también puede ser un homenaje posterior. Pero creo que era el momento de escribirlo dentro del ciclo que conlleva un duelo. Y me hice un propósito. Y creo que lo he conseguido. Me dije, “para que el libro sea lo suficientemente alegre, tengo que proponerme escribir una biografía de Spock, novelada, que mi madre sea capaz de leer. Porque mi madre me quiere mucho; mi madre quería, o quiere mucho a Spock, y si ella no es de capaz de leer ese libro es porque es muy doloroso”. Y mi madre ha leído el libro y lo ha disfrutado. Y ella me ha dicho que se ha reído mucho, que se ha divertido, que se lo va a volver a leer, y que recomienda a todo el mundo que lo lea. ¿Ha llorado?, claro que ha llorado. ¿Y he llorado yo también escribiéndolo?, sí. Pero de eso a que sea un libro lo más mínimamente difícil para leer, lacrimógeno, no. Tiene momentos para reírte, porque también me he reído mucho escribiéndolo. Lo he disfrutado mucho. Me he divertido. He revivido muchos momentos. También ha sido terapéutico. Pero es evidente lo que lleva implícita la pregunta que me has hecho. Ahí hay un pellizco. Por muy terapéutico que sea el libro, ahí está esa falta. Pero eso me lo tengo que guardar para mí en cierto sentido porque mis lectores se merecen lo mejor, y lo mejor de esta historia. Y les quería dar una historia que les alegrara y les acercara todavía más a Spock. Porque muchos de ellos lo conocen, y lo quieren. Es un perro muy querido.

Emilio Ortiz: "Mil maneras de darte las gracias ha nacido desde muy dentro de mí"

Claro, es que si el lector no recibe ese pellizco, podríamos decir que la novela es una obra plana, sin sentimientos.

Claro. Y es que además los libros no tienen que ser planos. A veces a un lector le das un disgusto, ocurre muchas veces (risas). Pero es que un libro está para remover eso que tenemos dentro, llamado conciencia, o alma, o lo que sea. Para leer un libro plano ya tenemos uno de matemáticas (risas). La literatura tiene una dosis muy importante de carga emocional. Quizás una de las más importantes junto al entretenimiento. Te tiene que remover cositas. Para eso está la literatura.

Defines a estos fieles amigos que tan agradables nos hacen la vida como «miembro animal de la familia«…

No sé si para bien o para mal los animales de otras especies que han sido domesticados o que son domesticables vienen a formar parte de nuestras familias… Y digo para bien o para mal, y lo dejo ahí. Cada uno con su manera de pensar. Porque creo que nos estamos volviendo tan individualistas y tan fríos a veces con nuestros semejantes que esa necesidad que tenemos de dar y de recibir amor la volcamos de una forma más sencilla con los perros, con los gatos o con otras especies que con los seres humanos. Por ese lado debemos repensarlo como sociedad. Claro. Está la parte buena, lo que podamos sacar de provecho de esa experiencia. Y es saber que todas las especies deben ser respetadas como tales y que hay otras concretas que por no ser tan parecidas a nosotros son muy compatibles con nuestra convivencia. Y podemos llegar a considerarlas como miembros de nuestra familia.

Mil maneras de darte las gracias es un homenaje y una declaración de amor a Spock, a quien fuera tu perro guía, tu alter ego… ¿Eres consciente de que puede haber gente que no entienda tus sentimientos hasta el punto de escribir este magnífico libro póstumo?

Exacto. Has dado con el quid de la cuestión. Mil maneras de darte las gracias es el libro idóneo para que quienes saben lo importante que pueden llegar a ser en la vida de un ser humano un perro o un gato o un animal de otra especie lo disfrute. Pero también es el libro idóneo para que quien no tenga esa percepción aprenda o le sirva como algo didáctico para saber por qué los amamos de esa manera. Evidentemente, no pretendo cambiar  la forma de pensar de nadie. Pero si mi libro sirve para transformar para bien la mentalidad negativa que puedan tener otras personas sobre la visión que tenemos los amantes de los animales, yo estaré contento de haberlo conseguido. No es la intención del libro. Pero aunque no lo sea, si se consigue, pues miel sobre hojuelas. Yo estaré encantadísimo. Este libro ha nacido desde muy dentro de mí. Hasta ha sorprendido a gente que me conoce que cuente cosas de mi infancia. Si al final del libro alguien dice: “ahora entiendo por qué mi vecino, mi compañero de trabajo… quieren tanto a su perro, a su gato… Es normal, claro”, habremos ganado algo.

Para terminar, me gustaría saber si Omer está celoso por haberle escrito un libro a Spock…  

(Risas)… Al final me va a pedir que escriba otro libro sobre él. Omer, no sé si es por casualidad, pero al igual que Spock era un rock star  y posaba ante las cámaras con total normalidad, él es todo lo contrario. Se esconde. Le gusta estar en un plano más discreto. Pero él también es protagonista. No se quiere a un hijo más que a otro. Igual él prefiere no estar de estrella, de un lado para otro, como Spock. Lo mismo quiere una vida diferente, más relajada (risas). En los actos públicos él se tiende tranquilamente y no se mueve, debajo de la mesa. Y Spock estaba por ahí, asomándose, cuando oía aplausos, y dejándose ver. Omer ha llegado a roncar en las charlas… es muy tranquilo. Has hecho una pregunta muy buena, muy curiosa… Porque me estás haciendo ver cosas que yo sabía pero no había ponderado de esa manera (risas).

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