'Mara Guil y Sarah Perles comparten sus impresiones sobre ‘Alegría’'

Alegría es la ópera prima de Violeta Salama en la dirección. Una historia vitalista, que transmite unas ganas enormes de vivir y de disfrutar. Con Melilla como un personaje más en la trama, nos transporta a una ciudad con tres culturas como eje principal, la musulmana, la judía y la cristiana. 

Dos de sus protagonistas, Mara Guil (Marian) y Sarah Perles (Dunia), nos hablan sobre este proyecto, cómo ha sido rodar en la maravillosa tierra melillense, y ofrecen un alegato por la diversidad y el entendimiento entre culturas.

Mara Guil y Sarah Perles comparten sus impresiones sobre AlegríaMara Guil y Sarah Perles comparten sus impresiones sobre Alegría
Fotografía de Andrea del Zapatero

Alegría es la ópera prima de Violeta Salama, ¿cómo llega este proyecto a vosotras?

Sarah Perles: Violeta había visto una película mía que se llama Sofía, y dijo que le gustaba mi trabajo. Habló con su directora de casting, y dijo, “quiero una chica como ella”.  Me mandó el guión, lo leí, le hablé por whatsapp en el primer confinamiento. Me dijo, “si te gusta, es tuyo”.  Así me llegó el proyecto, casualidad total. 

Mara Guil: A mí me llamó mi repre, y me dijo que Violeta Salama hacía su primera película, Alegría, y que quería verme para una prueba para el papel de Marian. Me la grabé y me llamó al día siguiente, me envió el guión, y me encantó. Me confesó que me había visto en los dailies de El buen patrón, y le había gustado, porque su marido también estaba de dire de foto en esa película. Me dijo que era Marian si lo quería hacer, y le dije, “¿cómo si lo quiero hacer?, ¡Lo quiero devorar!” (risas). El guión me pareció maravilloso. 

La película nos muestra a la ciudad de Melilla, un punto de encuentro de religiones. Se convierte en un personaje más en la historia, en la que se nos habla de la diversidad cultural, algo muy de actualidad siempre en nuestro país.

Mara Guil: Fue todo muy natural, y creo que es como debería ser siempre, y en la película queda muy claro. Al final lo importante es que nos respetemos los unos a los otros y que aprendamos a convivir. No tiene sentido otra opción. Nosotras desde que nos conocimos nos amamos, nos enamoramos las unas de las otras, y eso se ve reflejado en la película. Allí en Melilla cuando estás conviviendo, estás rodando y con las tres culturas mezcladas, te das cuenta que no queda otra opción. Todo el mundo debería ver la película para que entendiera esto. 

Sarah Perles: Para mí es como un concentrado de esa mezcla. Porque esas religiones existen en España, y han existido de toda la vida. Sólo que está más concentrada en Melilla. Para mí, como dice Mara, es vital ir a ver esa película. Claro que tenemos diferencias, pero eso nos enriquece a todos, y aprendemos los unos de los otros. 

Eso es lo bonito de la película, cuando ves que las protagonistas se apoyan, aceptan sus religiones, sin entrar en conflicto, todo de una manera muy natural y fluida. Es un punto a favor de la película…

Sarah Perles: Es un punto a favor porque no hablamos de religión, hablamos de problemas humanos, de mujeres… En ningún momento hablo de que rezo o no. No es el tema. Sabemos que somos diferentes, pero lo que destaca es que somos mujeres con los mismos problemas, y nos apoyamos. Eso es lo más importante en la película Alegría

Mara Guil y Sarah Perles comparten sus impresiones sobre Alegría
Fotografía de Andrea del Zapatero

Cuando se van a pasar la noche a Marruecos se ve la unión de esas tres religiones, y es maravilloso porque la diversidad  nos enriquece como personas.

Mara Guil: Como decía ella antes, me encanta lo que ha dicho, hay más de enriquecerse con los demás, que de odiar. Algo que no conocemos tendemos a odiarlo, a rechazarlo, no es de mi pueblo, no es de mi tierra y no quiero saber nada… Lo más bonito que tiene el ser humano es la convivencia de los unos con los otros, y enriquecernos. Nos hace grandes personas. Ponerse en el lugar del otro y entenderlo. Mi personaje, por ejemplo, no cree en ningún dios. Ella es vitalista, quiere cachondeo, que esté todo el mundo bien a su alrededor… Respeta las religiones de cada una, y ella siempre se está poniendo en el lugar de las demás para ayudarlas. Eso es importante y queda claro en la película.

Sarah Perles: Aprendimos mucho de la boda judía. Y el tema principal es que esa boda judía, que viene con todas sus tradiciones y sus peculiaridades, como actrices también hemos aprendido de la cultura judía, de la musulmana y de todo. Salimos más grandes de esa película. 

Hablando de tu personaje, Mara, ella es como el nexo de unión del grupo. Siempre que hay un problema o conflicto, ahí está ella para mediar y aportar soluciones.

Mara Guil: Ahí llega ella para quitarle hierro al asunto y decir, “¡qué no pasa nada! ¡Qué no es para tanto!”. Es de estas personas que te ponen los pies en la tierra. Si no tenemos noche berberisca, pues vamos a la casa de la abuela de Dunia y se monta allí un jolgorio. Al final es darle a cada cosa la importancia que realmente tiene. Por esa parte no tengo nada que ver con Marian, me agobio enseguida con muchas cosas. Tengo mucho que ver con ella cuando estoy positiva y optimista. Sí que soy, “¡venga vamos a resolver esto!”. Pero cuando a lo mejor me atrapa un poco más la ansiedad y vienen muchas cosas y no sé manejarlo…, ojalá viniera Marian y dijera, “¡vamos, cariño, que no pasa nada! ¡Que todo tiene solución!” (risas). Marian está un poco para ayudarlas a todas y para hacer ese nexo de unión. Y para quitar importancia, que a veces nos rayamos con cosas que realmente no son importantes. 

Alegría es la primera película como directora de Violeta Salama, ¿cómo ha sido trabajar con ella? Porque se siente una unión entre vosotras que traspasa la pantalla.

Sarah Perles: Mientras rodaba no paraba de llamarla Mara (risas). Nos reíamos tanto que se me olvidó que había personajes.

Mara Guil: Cuando nos conocimos, nos enamoramos las unas de las otras cuando empezamos a convivir. Con los ensayos que tuvimos con Violeta dejamos muy claro cuál era la relación que teníamos entre nosotras. Y con ella, trabajar es muy fácil. Te da libertad dentro de lo que cabe. Ella como lo tenía tan claro,  y nos lo ponía tan fácil a nosotras, a veces íbamos a tres o cuatro tomas.

Sarah Perles: Es verdad que con los ensayos, y una vez que habíamos empezado el rodaje, ya conocíamos al personaje. Es cierto que mi personaje se parece mucho a mí en ciertas cosas. Con la conexión que hemos tenido, las risas, el amor que había en este rodaje, el espíritu de familia que hemos tenido, al primer “¡acción!” fue como ser yo. La energía fluía, nada está forzado, era todo muy natural. 

A la hora de preparar vuestros personajes, ¿qué os ha servido como inspiración?

Mara Guil: He escuchado mucha música vitalista como es Marian, y he tirado de cosas que relacionaba con ella. Creo que de todos los personajes que he interpretado en mi carrera, es el más parecido a mí en muchos aspectos. Esa alegría y ese “venga, vamos a resolver esto” y ese optimismo, tiene mucho que ver conmigo. 

Sarah Perles: Mi personaje es bereber, y he tenido que aprender textos en una lengua que no conozco, que nunca he hablado. Y he aprendido mucho de la cultura con documentales sobre la región del norte de Marruecos que no conocía. Hablo francés con acento francés, inglés con un acento británico, y he tenido que cambiarlo todo para hablar con el acento de allí. El trabajo para mí fue mucho de idiomas, de acento, de dialecto, y centrarme en ello para que Dunia tenga su propia voz y su manera de hablar. Todos los marroquíes la tienen, hablan como mínimo dos idiomas, y cada uno tiene su acento. Era buscar esa voz.  

Mara Guil: Como mi personaje era de Melilla, el acento es bastante parecido, pero sí que quería meterme en la base de esta ciudad que acoge a tantas culturas, y el padre de Violeta hizo un documental sobre Melilla. Me puse con el documental, y ahí entendí lo que ella decía de la convivencia tan natural que no se muestra fuera. Invito a todo el mundo a que conozca Melilla porque es un sitio alucinante, precioso, con una luz increíble, y con mucho que aprender y que vivir. De repente estás en cuatro o cinco países diferentes en el mismo sitio. Un lugar tan pequeñito, pero a la vez tan grande. 

Sarah Perles: Nunca he visto nada así.

Mara Guil: Melilla es para ir y disfrutarla. Es un sitio maravilloso.

Mara Guil y Sarah Perles comparten sus impresiones sobre AlegríaMara Guil y Sarah Perles comparten sus impresiones sobre Alegría
Fotografía de Andrea del Zapatero

Los personajes que se nos presentan  en Alegría son jóvenes, ¿pensáis que las nuevas generaciones deben ser la llave para un cambio hacia el respeto a la diversidad cultural?

Mara Guil: Ojalá las nuevas generaciones vengan con la mentalidad más abierta. Pero desgraciadamente las nuevas vienen inculcadas por viejas generaciones, entonces es complicado en todos los sentidos. Estoy viendo nuevas generaciones con pensamientos muy retrógrados en mi país, en mi ciudad. Aquí hay un problema muy complicado, pero ojalá las nuevas generaciones vengan con la mente más abierta, y con más tolerancia y respeto hacia todos. 

Sarah Perles: Lo que me gusta de Alegría es que ningún personaje es una caricatura. Somos mujeres del mundo, sin importar de qué parte venimos. Por eso para mí es esencial y necesario que esta película se vea ahora mismo, con la subida del fascismo y las mentes que se cierran.

Alegría se estrena el 10 de diciembre en cines, ¿qué os gustaría que se lleve el espectador al salir de la sala tras verla? 

Sarah Perles: Si no se quieren agobiar con una película de drama, si quieren salir de un cine con una sonrisa, con mucho amor, con esperanza en la vida, y con una apertura de mente, es necesario que vayan a verla. Y les va a encantar.

Mara Guil: Ojalá las personas que vayan a verla disfruten tanto como nosotras haciéndola, creo que se queda reflejado ahí. Y sobre todo que es una película muy fácil de ver. No fuerza el drama, no fuerza la comedia. Es como si te metieras en la vida de ellas, y te dejaras llevar por todo lo que está pasando. Parece que no pasa nada, pero están pasando muchas cosas en el interior de los personajes.

Fotografía de portada de Andrea del Zapatero.

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